Tiempos y temperaturas contrastados, ingredientes sencillos y el paso a paso con temporizador. Para sacarle todo el partido a tu freidora de aire.
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No es un recetario con fotos bonitas: es lo que necesitas con el móvil en la encimera y las manos ocupadas.
Busca por plato o ingrediente
Temperatura y tiempo, claros
Cocina con lo que tengas
Guía de tiempos
Modo cocina, con temporizador
Seis cosas que resuelven problemas de verdad, no funciones de escaparate.
Un paso por pantalla, letra grande, temporizador en cada paso y la pantalla no se apaga a medias. Y sin anuncios: con las manos sucias no se cierra nada.
Marca lo que tienes en casa y te decimos qué puedes cocinar ya, y para qué recetas te falta solo un ingrediente.
Escribe «calabacín» y te decimos qué hacer con él. Con acentos o sin ellos: «calabacin» encuentra «calabacín» igual.
Añade varias recetas y suma las cantidades sola: dos recetas con huevos son una línea, no dos.
Funciona sin registrarse. La cuenta es solo para no perderlos al cambiar de móvil.
Tus favoritas se guardan enteras en el móvil. Útil justo donde no hay wifi: la casa del pueblo.
En una receta de airfryer lo único que puede estar objetivamente mal es la temperatura, el tiempo y el punto de la carne. Así que no nos los inventamos.
Cada receta está anclada a una tabla de tiempos y temperaturas comprobada contra dos referencias independientes. Si una receta se aparta de ella, tiene que explicar por qué — y si no lo explica, no entra en la app.
Y en carnes, aves, pescado y huevo mandan los grados, no el reloj:
Recetas nuevas cada semana, organizadas por lo que te apetece cocinar.
Lo que se pregunta todo el mundo antes de fiarse de un tiempo. Las respuestas salen de la misma tabla de referencia contra la que se validan las recetas.
Depende de qué cocines. Para congelados, rebozados y carnes que se marcan —un filete, por ejemplo— sí: con 2-3 minutos basta. Para verduras y cocciones largas no cambia el resultado y solo alarga la receta. Cada receta de datafryer lo dice en el primer paso.
Baja la temperatura 15 °C y quita entre un 20 % y un 25 % del tiempo. Y empieza a mirar cinco minutos antes de lo que te haya salido: la freidora de aire mueve mucho aire y dora antes de lo que uno espera.
No, si quieres que los tiempos se cumplan. Todos los tiempos, aquí y en cualquier tabla, son para una sola capa sin amontonar: el aire tiene que pasar por todos los lados. Con el cestillo lleno hay que sumar tiempo y agitar más veces, y aun así sale más desigual.
Lo pequeño y suelto —patatas, verdura en trozos, congelados— se agita a mitad de cocción. Lo empanado o frágil no: se le da la vuelta con pinzas, porque agitándolo se cae el rebozado. Cada receta lo dice en el paso que toca, no al final.
Por temperatura, no por color ni por reloj. La referencia en España es AESAN: 70 °C mantenidos 2 minutos en el centro de la pieza. Un termómetro de sonda lo resuelve, y es lo único de una receta que es seguridad alimentaria y no cuestión de gusto. Las recetas de carne, ave y pescado llevan su temperatura interna escrita en los pasos.
De una tabla de referencia contrastada contra varias tablas independientes, no de copiar recetas sueltas. Cada receta está anclada a una entrada de esa tabla, y si se aparta del rango tiene que explicar por qué: unas croquetas no se agitan aunque la tabla lo diga, porque a media cocción la bechamel sigue líquida y revientan.
Es gratis y con anuncios. Hay una suscripción anual opcional, datafryer Pro, que añade el menú semanal, la compra de la semana y el catálogo sin conexión, y de paso quita los anuncios; todo lo demás es gratis. No hace falta registrarse para nada: iniciar sesión sirve solo para que tus favoritos y tu recetario te sigan al cambiar de móvil. Y lo que tengas guardado se abre sin cobertura.